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MEGALODÓN

Entre todas las criaturas depredadoras del océano de hoy hasta hace 5000 millones de años, posiblemente sea esta la más mortífera. Una máquina de matar gigante capaz de cazar a cualquier otro animal que haya existido. Ni siquiera el Dunkleoteus, ni siquiera el Liopleurodon, llegarían a ser rivales para un gran macho de MEGALODON.

El Megalodón o megalodonte fue un gran tiburón, el más grande de los tiburones. De hecho, su nombre significa diente gigante, pero también se le conoce con otros nombres como el Tiburón blanco gigante. Y de hecho, este último nombre no esta mal encaminado. El Megalodón es del mismo género que el tiburón blanco, el género Carcharodon. Su apariencia sería similar, en forma y masa proporcional a la de un gran blanco, pero de dimensiones descomunales.

Si por ejemplo, un gran tiburón blanco de los de hoy supera los 7 metros de longitud, el Megalodón podía superar los 20 metros. Aunque algunos expertos afirman que podría llegar a los 24 metros. Pero bueno, en todo esto existe mucha discusión en la que no vamos a entrar... De hecho, era tan grande que las crías al nacer medían lo mismo que los tiburones toro actuales ya de adultos.

Siendo el triple de grande que un tiburón blanco, el peso se multiplicaba por 10 o más. Las estimaciones más conservadoras lo calculan en 70 toneladas, y otros sitúan su peso en hasta 100 toneladas. Una barbaridad para un carnívoro.
Los dientes de este animal prehistórico marino eran parecidos a los dientes del tiburón blanco. Pero tan grandes como platos. Triangulares, grandes y aserrados. Ideales para una gran mordedura en que cabría un hombre de pie dentro la boca.

Aun así, se sabe que la presión que ejercía su mordedura no era proporcional a su tamaño o peso. Se ha calculado en 3 toneladas por cm2, la mitad que un Dunkleosteus, un animal con la mitad de masa.


Tan eficaz fue este depredador marino que se piensa tuvo un impacto en todas las comunidades de animales que habitaban los océanos del Cenozoico, desde otros tiburones, ballenas hasta calamares gigantes. Y su distribución fue mundial. Así que en pocas partes del planeta podría vivir un animal marino a salvo del acecho de este superdepredador.

Una curiosidad: Ya que este animal vivía en las profundidades oceánicas, algunos marineros aseguran que han avistado a tiburones blancos con tamaños inusualmente grandes. Tan grandes como el Megalodón. Pero las pocas pruebas científicas recogidas y la mayoría de los expertos confirman que No es posible que se trate de este animal prehistórico marino... Sino, estaríamos perdidos.....

Chlamydoselachidae


Se le llama conoce como tiburón anguila o tiburón de pliegues. Es un pez considerado un fósil viviente. Es un antiguo pez que viene de un linaje desaparecido, la familia  Chlamydoselachidae, del género Chlamydoselachus... nombres que hacen referencia a su cuerpo cilíndrico. Únicamente quedan dos especies supervivientes: el tiburón anguila y el tiburón anguila sudafricano (descubierto en 2009).

Este pez prehistórico vive a tremendas profundidades, a unos 1000 metros, cerca de las costas de Japón. Pocas veces se les ha visto con vida, y se cree que dieron lugar a historias marineras de serpientes marinas.
Pueden llegar hasta los 4 metros, su cuerpo es alargado y su cabeza es “desproporcionadamente” ancha.

Los dientes son afilados con varias puntas, y cuando muerde se clavan y se agarran a su presa y difícilmente las presas se pueden soltar si no es con un desgarro… a veces mortal. Por cierto, aunque aún es poco lo que se sabe de este animal, se cree que es un depredador de otros tiburones cuando son crías. Su cuerpo, ágil y de movimientos rápidos es ideal para la depredación de presas desprevenidas y pilladas por sorpresa. Se cree que no es un pez rápido, ya que la forma de las aletas y las branquias no son muy hidrodinámicas.

Estos seres de la prehistoria, de hace casi 300 millones de años, del Devónico; son tan raros de vez, que cuando es atrapado uno (normalmente por casualidad) se guarda y se muestra en museo como auténticas rarezas.

Pero “por suerte”, hace unos 4 años se pudo filmar un ejemplar moribundo que había subido de las profundidades. Medía casi 2 metros, y pesó 7,5 kg. Verdaderamente, el animal que se gravó daba un poco de lástima, pero nos sirve para hacernos una idea de cómo eran algunos modelos prehistóricos.



Por cierto, se encuentran en peligro de extinción.