
Aunque es bastante parecido al mamut, cualquiera de los elefantes que viven en la actualidad están mucho más cerca, evolutivamente hablando, que el mastodonte. El mastodonte se separó de la línea evolutiva del mamut hace entre 25 y 30 millones de años y los primeros especímenes aparecieron hace unos 20 millones de años en Eurasia. Y fue tanto su éxito en la supervivencia que no se extinguió hasta el Holoceno, hace entre 10.000 o incluso 8.000 años. Por tanto pudo ser cazado por nuestros ancestros. Entre las posibles causas de su extinción se barajan la caza por los humanos y por una enfermedad que proliferó durante el calentamiento del planeta, la tuberculosis.
El cuerpo del mastodonte era grande, casi como el mamut. Podía pesar las 6 toneladas de peso (algunos ejemplares pudieron superar las 8 toneladas) y medir 3,5 metros de altura. Estaba recubierto por dos capas de pelo: una capa larga de pelo grueso que aislaba del clima frío, del viento gélido; y otra más suave que se encontraba en el interior que proporcionaba el calor necesario para sobrevivir a la glaciación.
Como se observa en la imagen. No era tan alto como los mamuts, ni como los elefantes africanos actuales, pero era más robusto y proporcionalmente más masivo, musculoso y pesado. Además, como se observa (mastodonte a la derecha de la imagen) tenía una cabeza chata y alargada y unas patas más masivas.
Robusto y grande, este titan no tenía ningún depredador cuando se trataba de un ejemplar adulto y sano. Además tenía unos colmillos que superaban los 5 metros y los 400 kg de peso. Colmillos largos y curvados hacia arriba que si hubieran empitonado un león cavernario, lo habrían atravesado como si fuera un pinchito.

Por último, el nombre "mastodonte" quiere decir dientes con forma de mamas, y hace referencia a la forma de sus cúspides que recordaron al anatomista Georges Cuvier a los senos. No obstante, el nombre real no es Mastodonte, sino Mammut, ya que fue acuñado con anterioridad.