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Hurdia Victoria.

Cuanto más retrocedemos en el tiempo, los animales prehistóricos son más raros, más singulares y peculiares a nuestros ojos. Primeras adaptaciones, pruebas y experimentos de la evolución que se reparte y se ramifica, siendo las personas solo una hoja de una ramita de ese árbol.... o menos.
Hace 500 millones de años, durante el Cámbrico, apareció en los mares y océanos un ser verdaderamente raro, parecido a un calamar pero con dientes , más grande y agallas fuera del cuerpo para poder recoger más fácilmente el oxigeno del agua y moverse más rápido. Se trata del Hurdia Victoria. Familiar cercano al Anomalocaris y similar en muchos aspectos.

El Hurdia Victoria fue un gran depredador de su tiempo, devoró a multitud de especies con modelos anatómicos básicos y dominó los mares y océanos así como las criaturas de su época. Hay que tener en cuenta que durante su aparición se dio la Explosión Cámbrica y muchas especies nuevas iban apareciendo y dando sus primeros pasos sobre aguas peligrosas y antiguas.
¿Y cómo era el Hurdia Victoria? Pues bien, este animal prehistorico que es considerado un antecesor de los artrópodos, el gran grupo que abarca insectos, crustáceos, arañas, miriápodos y quilópodos; podía medir unos 50 cm, algo gigante en comparación con la mayoría de animales de la época.

Su cabeza tenía un par de garras espinosas (apéndices), que ayudaban a transportar los alimentos a su boca, parecida a una rodaja de piña. Tenía un hueco en la protuberancia puntiaguda de la parte delantera de su cabeza, aunque la función de este órgano sigue siendo desconocida, ya que no pudo haber sido de protección porque no hay tejido blando subyacente. Tenía lóbulos a lo largo de los lados del tronco, de los cuales se suspendían las grandes branquias.

Depredador y carroñero (se supone) es considerado por los expertos como el Tiranosaurus Rex del Cámbrico.

Anomalocaris


Durante la explosión de vida del Cámbrico (hace aproximadamente 525 hasta 510 millones de años, hasta este punto no había tenido mucho éxito la vida pluricelular ) apareció el primer depredador con mordisco, fue el Anomalocaris. El depredador más grande de los mares del Cámbrico. Llegaba a medir hasta 1 metro y su nombre quiere decir "gamba extraña".

Posiblemente este nombre se lo dieron porque cuando descubrieron los fósiles los veían tan extraños que se pensaban de tres animales diferentes.

Tenía un cuerpo segmentado, como algunos crustáceos actuales y unos "brazos" armados con espinas, ojos compuestos (con una visión muy desarrollada sobre sus presas, aunque no está del todo confirmado). La boca era circular y contaba con 32 láminas superpuestas (4 grandes y 28 pequeñas) provistas de pequeñas púas aserradas que se situaban anilladas alrededor de una abertura central. Con los brazos agarraba a los indefensos pikaias o trilobites y los machacaba y trituraba.



Al igual que los trilobites, el Anomalocaris era un artrópodo, osea que no poseía esqueleto interno, este era un mecanismo de protección, una cutícula o esqueleto externo compuesto de quitina y proteínas como la cuticulina.



Curiosidad: Recientemente se describió una nueva especie cámbrica emparentada con Anomalocaris, el Hurdia victoria.