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Moa


Al parecer, habría pertenecido al grupo de aves hoy conocido como rátidas, aves terrestres, bípedas e incapaces de alzar el vuelo, tal como los avestruces. Según los cálculos actuales podía haber unas 11 especies diferentes de moas (aunque se han manejado cifras de hasta 37 especies), algunas tan pequeñas como un pavo y otras de descomunal tamaño. Entre ellas era la Dinornis giganteus (Moa Gigante) la más llamativa pues ostenta el título de haber sido la ave más grande que alguna vez pisó la Tierra, con más de 3' 7 metros de altura, un metro más por encima de uno de sus parientes el avestruz, quien ocupa el segundo lugar con sus 2' 7 metros. Por su tamaño y corpulencia debía consumir a diario tanta cantidad de alimento como un buey.
A parte de la talla, otra diferencia que separa al avestruz de los Moa, es que éste último no vivía en las llanuras sino en los frondosos bosques que, por entonces, cubrían por completo las islas de Nueva Zelanda. Asimismo otra de las características particulares de este animal, se encuentran por ejemplo, que las hembras, que medían algo ser algo más que los machos, delegaban en ellos la tarea de incubar los huevos y el cuidado de los polluelos. Éstos, nidífugos y vivaces, salían de los gigantescos huevos (con cerca de 5 litros de capacidad en las especies más grandes) en un estado de desarrollo lo bastante avanzado para seguir a su padre en pocos días.
En 1658 el gobernador de Madagascar aún las incluía en su catastro de las especies de la isla, siendo éste el último registro concreto que se conserva de una de las aves más espectaculares que hayan existido, y que por sus dimensiones, debió protegerse como un patrimonio de la biosfera.



Se estima que los últimos ejemplares habrían perecido en los albores del siglo XVIII. Aun así, versiones poco fiables señalan que incluso a mediados del siglo XIX se habrían avistado ejemplares en la isla.

La imagen que se ve arriba es una reconstrucción de la caza de la Moa, de hecho se observa que el perfil del cazador princial cumple las características estéticas de los años 20.

Uro



El uro era un bóvido salvaje, del cual descenderían la casi totalidad de las especies actuales de ganado vacuno.
Originalmente el uro se distribuía por toda Europa, norte de África, y el Medio y Lejano Oriente. El uro habitaba en bosques y llanuras, preferentemente abundantes en agua y arbustos, por cuanto, como es de suponer, eran animales íntegramente herbívoros.
En el uro macho, la altura en la cruz era de 1,60 a 1,80 metros, pero se tienen registros fósiles de ejemplares de hasta los dos metros. En las hembras, esta medida no sobrepasaba los 150 centímetros. El rasgo más llamativo del uro macho eran sus prominentes cuernos doblados hacia arriba, con las puntas negras. En las hembras, éstos eran casi inapreciables a simple vista. En cuanto a su pelaje, era similar al de un toro de lid.

Como la mayoría de los ungulados, eran gregarios, agrupándose en extensas manadas, encabezadas por los machos y protegiendo a sus crías de sus depredadores naturales, que variaban según la zona en que vivían: así, en África y Asia eran los grandes felinos, mientras que en Europa eran los lobos y osos. De seguro entre uros y dichos depredadores debían librarse batallas similares a las que hoy enfrentan a leones y ñues o búfalos del cabo. Sólo al final de su vida, los machos abandonaban la manada, seguramente expulsados de ella por los jóvenes, en competencia por las hembras.

Por siglos se pensó que el uro y el bisonte europeo-dicho sea de paso, también al borde de le extinción-eran variaciones de una misma especie. Tras el detallado análisis de registros fósiles de ambos, se ha comprobado que no es así.

Al igual que la moa o el pájaro elefante, el mamut, arctodus, y elasmotherium, hablamos de una especie de origen prehistórico, que surgió con todas sus características hace no menos de dos millones de años.

Entre sus depredadores se contaban los lobos, y osos, y en zonas de Oriente Próximo y África, los leones, tigres, leopardos u lobos euroasiaticos actuales, o el arctodus o Smilodón. También el hombre de Cromañón.