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Imagen extraída de http://vice12345.deviantart.com/ |
Podía pesar hasta 500 kg y una longitud 3,5 metros de largo; no es que fuera muy ágil, pero sí rápido y de carrera corta pero explosiva, típico de grandes y pesados cazadores. Era un carnívoro con una peculiar dentadura: sus colmillos se proyectaban hacia delante y además, no paraban de crecer. A esto hay que sumarle un cráneo robusto, de 60 cm de largo, y un cuello poderoso y musculado. Por lo que es fácil imaginar que cuando el Oso marsupial mordía a su presa, difícilmente se escapaba esta. Era como un pittbull pero 40 veces más grande.
Aunque algunos expertos creen que habitualmente, este depredador prehistórico, más que a cazar, se dedicó a robar presas a otros depredadores (su tamaño lo permitía). Y gracias al desgaste de los dientes se ha llegado a la conclusión de que se dedicaba a machacar huesos para comer: bien de animales cazados, bien de carroña de la que podía apoderarse. La dentadura recuerda a los demonios de Tasmania que viven actualmente hoy.
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Imagen extraída de http://other-worlds.ucoz.ru/ |
