La abundancia de los mares permite alimentar a grandes gigantes como la ballena azul, el animal más grande de la historia. Un animal que entre sus presas están las más pequeñas del mundo. Introduce en sus bocas gran cantidad de agua llena de plancton que queda atrapado en las barbas al filtrar el agua.
Pero esta manera de alimentarse no se da únicamente en las ballenas actuales. Existieron peces enormes que se alimentaban de igual manera. Por ejemplo el Bonnerichthys gladius. Un pez de unos 8 metros de largo que vivió en los océanos durante más de 100 m illones de años en lo que es parte del Cretácico y el Jurásico